miércoles, 7 de junio de 2023

COMO APRENDE EL CEREBRO DE UN NIÑO


 

La neurociencia en el aula

 

La neurociencia en la praxis del docente.

     ¿Qué sucede si el docente de aula es un experto en neurociencia?.  En los últimos tiempos los adelantos científicos han develado la complejidad del ser humano, específicamente en la plasticidad del cerebro, lo cual permite la construcción de redes neuronales estables las cuales se inician en las experiencias, aprendizajes y en los estímulos, que permiten los procesos básicos en la corteza prefrontal de: codificación, memoria y evocación. La neurociencia aplicada en la educación, permitirá a los maestros conocer sobre  el cerebro, del proceso que lleva a cabo en el sistema nervioso y comprender cómo puede estimular el aprendizaje de sus estudiantes para que este se genere de manera significativa.

     Se plantea entonces la importante conocer la relación entre Neurociencia y aprendizaje,  en la última década  la ciencia buscando dar respuesta al proceso de cómo  se aprende y se conoce, creó una disciplina que se encargara de responder a estas interrogantes, a partir de esto a finales de los años 60 nace el término Neurociencia, que es más conocida en el campo de la salud. Etimológicamente la palabra proviene del griego neuro: nervio y del latín scientia: conocimiento. “Es la ciencia que estudia el sistema nervioso, desde cómo se compone, por qué está compuesto, de qué se encarga y de cómo se desarrolla este proceso en el cuerpo”. (Izaguirre, 2001, p.57).

     Por consiguiente, tanto la neurociencia y las teorías cognitivas integradas forman un referente para entender los procesos de aprendizaje, aún mas permitiendo justificar el tipo de metodologías pedagógicas a ser utilizadas por el profesor o maestro, de acuerdo a cada situación y tipo de estrategias que debe aplicar para mejorar la capacidad de asimilación de conocimientos de los estudiantes.  De ahí que el proceso de aprendizaje es de carácter cognitivo y bioquímico, donde las conexiones neuronales transmiten impulsos electroquímicos que permiten al ser humano adaptarse, mediante la denominada ‘plasticidad cerebral’, al entorno, es decir a sus circunstancias que le rodean, es así como la persona tiene la capacidad de adaptación a su realidad física y existencial, partiendo de experiencias, aprendizajes y estimulaciones (sensoriales y cognitivas). 



    Cabe resaltar que según Izaguirre (2001), el vínculo que une los pensamientos con la experiencia es la memoria. ‘la capacidad de adquirir, retener, almacenar y evocar información del ambiente’.  Así pues, se trata de sumar esfuerzos entre científicos y educadores,  haciendo énfasis en la importancia de las modificaciones que se producen en el cerebro desde los primeros grados o años de educación formal, para el desarrollo de capacidades de aprendizaje y de conducta que luego nos caracterizan como adultos.  Además, en la medida que los docentes se actualicen y conozcan las innovaciones del campo científico de la neuroeducación y que de manera real impacten con la praxis en la explicación del cómo aprenden sus alumnos.   Ante ello, diversos científicos en el ámbito pedagógico como Piaget, Vygotsky y Ausubel han intentado explicar las conductas de aprendizaje y los procesos mentales desde distintas disciplinas (psicología, sociología, filosofía y antropología) mediante observaciones y evidencias empíricas para generar estrategias de enseñanza basadas en el aprendizaje significativo, según lo presenta (Figueroa, 2019).  

     Dentro de este marco  Salas (2008) presenta que la neurociencia aplicada al aprendizaje va a permitir que se relacionen conceptos que sean integrados en el día a día, entre ellos: cómo funciona el cerebro en su conjunto, cómo evoluciona en diferentes etapas, de su vida (la infancia, la adolescencia y la etapa adulta) y el papel de las emociones en los aspectos académicos y personales del ser humano. Por ello, la forma más eficaz de mejorar la atención y la memoria es desarrollando las condiciones pertinentes que faciliten entrenar y ejercitar el cerebro aumentando la capacidad de observar y atender los estímulos del entorno para que puedan desarrollarse plenamente, donde más tarde se transformarán en hábitos de constancia y disciplina.

     Por consiguiente los maestros al conocer la neuroeducación como estrategia podrán aplicarla en sus planificaciones didácticas, promoviendo una transformación en su metodología de enseñanza, y también promoviendo un cambio para el alumno, facilitando los contenidos programáticos de manera activa y motivadora, con esto aumentará el interés y la emoción en el grupo de estudiantes por aprender, haciéndolo más fácil y que perdure el conocimiento en la memoria.  Desde este punto de vista “el docente al no comprender las funciones estructurales, corticales y subcorticales que subyacen en la percepción, el lenguaje, la memoria, la función visoespacial, la praxis, la atención  y la función ejecutiva y la toma de decisiones, su labor educadora en el aula no puede ser la mejor; ya que cada educando tiene su propia manera de percibir, captar, sentir, procesar, pensar, tomar decisiones y de actuar.”  (Izaguirre, 2017, p.17).   Por tanto el interés que parte del profesor y maestro hacia el vínculo neurociencia y educación debe ser incentivado, y que se abogue por desarrollar programas, proyectos que ayuden a comprender el desarrollo evolutivo del cerebro y su funcionamiento, así como divulgar los avances que se realicen al respecto. 

    De esta manera la neurociencia  nos dice que cada cerebro es único e irrepetible, esa unicidad constituye la base neurobiológica de nuestros peculiares estilos de aprendizaje.  La preferentica por unos canales sensoriales más que otros es uno de los tipos básicos de estilos de aprender.  Citando a Salas (2008), el estilo se relaciona con el conocer (como sé yo? Con el pensar. Como pienso?, con el afecto Como siento y reacciono? Y con la conducta Como actuó?.   Según mi punto de vista desde esta perspectiva se debe orientar una praxis educativa dentro del aula de clase, para formar una persona 

desde la integralidad de su ser.

     Por último es importante acotar ante lo expuesto anteriormente, personalmente considero como esencial investigar y ahondar en el campo de la neurociencia como herramienta para ser desarrollada y conocida en el ámbito de los maestros y profesores de los diferentes niveles de la educación venezolana, y así mejorar el proceso de aprendizaje de los estudiantes que actualmente ha decaído por diversos factores entre ellos la desmotivación.  De este modo se plantea que el docente de aula debe ser un experto y conocedor de la neurociencia, específicamente en cómo funciona el cerebro para llevar con eficacia y calidad el proceso de enseñanza aprendizaje a sus estudiantes.



TEORIA DEL CEREBRO TOTAL EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA -APRENDIZAJE

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